NOSOTROS



Desde 1920, Dos Escudos forma parte de la historia gastronómica de Buenos Aires.

Nacimos como una confitería tradicional y crecimos sosteniendo una misma convicción: hacer las cosas bien, sin atajos. La calidad de nuestras materias primas, la frescura de cada producto y el respeto por el oficio forman parte de nuestra esencia desde el primer día.
Con el paso del tiempo, nos convertimos en mucho más que una confitería: en un clásico porteño que acompaña generaciones y forma parte de esos pequeños rituales cotidianos que hacen bien. Porque hay sabores que no solo se disfrutan, también cuentan historias y dejan huella.


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